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- Estudiar técnica. ¿Cómo, por qué y para qué?

 
 


Marcapasos:

 

Hace muchos años tuve una reunión informal con unos muchachos que habían publicado por internet un aviso de búsqueda de baterista. Su idea era tocar con secuencias, y me hablaban acerca de la búsqueda de un baterista que supiera tocar con click. Sucedía que en cierta forma la mayoría de ellos ni siquiera tenía del todo claro para qué se usaba un metrónomo, y de hecho pensaban que era de uso exclusivo de los bateristas. Me preguntaron algunas especificaciones, trataron de asegurarse de que, llegado el caso de que yo integrara la banda -cosa que no sucedíó porque en realidad no había banda, pero ese es otro tema que no nos convoca ahora- yo pudiera efectivamente tocar con precisión encima del click. Por esas épocas yo estudiaba prácticamente todo con metrónomo, era un fanático empedernido del click. Llevaba uno encima, en mi bolsito. Lo saqué in situ para q lo vieran, y entre el asombro, uno dijo "un marcapasos". Otro lo corrigió: "No, se llama metrónomo".


La anécdota viene al caso simplemente para poner un toque de humor y nostalgia de aquellas épocas, como previa antes de adentrarnos en lo que me llevó a escribir estas líneas, que es el uso que le podemos dar a un metrónomo, a la hora de estudiar batería.


Entonces, empecemos por derribar mitos:

1) El buen tempo no se practica, se tiene o no se tiene. Es innato.

2) Hay que estudiar todo el tiempo con metrónomo. Es la única forma de adquirir buen tempo.

3) Estudiar con metrónomo no sirve para nada, porque después te lo sacan y no sabes qué hacer. Además, desarrollas un groove robótico.
Y la lista de mitos o comentarios al pasar podría seguir.


No es mi intención manifestar una verdad al respecto, -si la hubiera ya me la habría comprado- sino más bien escribir acerca de mis experiencias propias, las de mis alumnos y las de mis colegas, con quienes solemos intercambiar vivencias e información al respecto.


Lo cierto es que el metrónomo nos brinda información exacta e infalible respecto de dónde está cada "beat". Y a nosotros, como seres humanos que somos, nos importa qué es lo que sucede adentro de cada "beat", siendo esto mucho más importante que meramente cumplir con una cuantización perfecta en forma permanente, lo que nos haría sonar como una máquina. Si esto fuera lo que nos proponemos, estupendo. Pero generalmente lo que se busca a la hora de "groovear" con un baterista es que haya una buena sensación rítmica, un código en común, que el fluir rítmico sea tal. Si buscáramos que el baterista suene como una máquina, creo que lo mejor sería programar una máquina y listo.


Si nos ponemos a pensar en secciones rítmicas que nos parecen estupendas, dentro del estilo que fuera, seguramente nos encontraríamos con varias que distan de mantenter, metronómicamente hablando, una cuantización perfecta y computarizada. Entonces arribamos nuevamente a la importancia de qué sucede adentro de cada pulso, y qué hacemos nosotros con la subidivisón del mismo. En caso de que se tratara de un groove basado en semircorcheas, la ubicacion de esas cuatro notas por pulso es la escencia misma del ritmo.
Entonces el metrónomo nos permite grabarnos en la memoria auditiva la ubicación de cada espacio dentro del pulso, con el fin de disponer de esos espacios -que podemos llamar corcheas, tresillos, semicorcheas, quintillos, etc- y ubicarlos de una forma determinada.


Es importante tener el hábito de prácticar con y sin el metrónomo. Tocando un mismo ejercicio o un mismo ritmo, da bueno resultados, según mi experiencia, trabajarlo un rato sin el click y luego sumarlo, y luego sustraerlo de vuelta. De esa forma no nos hacemos dependientes y por otro lado no nos grabamos en la memoria auditiva algo que en realidad estaba mal cuantizado y el metrónomo nos ayudó a ubicarlo mejor en el espacio rítmico.


Entonces, podemos afirmar que a apartir del estudio minucioso de la ubicación de cada figura rítmica y cada subdivisión, estamos en condiciones de disponer de estos espacios, ya que los escuchamos, y a partir de ahí construir.
Además del habitual click en negras, sugiero practicar alternadamente con el metrónomo en semicorchas, corcheas, blancas y redondas. Con el fin de desarrollar estabilidad en el ritmo y aumentar la escucha de lo que estamos tocando, es útil ubicar el click en las semicorcheas dos, tres o cuatro.


Si bien el lenguaje habitual de la mayoría de lo estilos está basado en las subdivisiones más habitualmente estudiadas ( corcheas, tresillos, semicorcheas, seisillos, fusas), es recomendable abordar lo antes posible las subdivisiones de quintillos, sietesillos, novesillos, oncesillos, con el objetivo de familiarizarnos más aún con todas las posibles subdivisiones del pulso, más allá de si luego vamos a usarlas o no dentro de nuestro lenguaje a la hora de tocar. Por ejemplo, no es lo mismo tocar un groove en negras conociendo solamente negras y corcheas, que teniendo en cuenta que ahí adentro hay gran variedad de posibles subdivisiones, aunque no las esté tocando.